En un momento en el que las empresas redoblan sus esfuerzos para retener el talento y mejorar su rendimiento general, el compromiso de los empleados se ha convertido en una cuestión estratégica clave. Pero, ¿cómo alimentar de forma sostenible la motivación de sus equipos, fomentar la aceptación de objetivos compartidos o hacer que la comunicación interna fluya con mayor fluidez?
La respuesta está en una palabra: juego.
Integrar el juego en la empresa en sus prácticas directivas o acciones de RRHH puede transformar en profundidad la cultura de la organización. Cada vez son más los empresarios que incorporan juegos de competición internos, retos QWL o incluso planes de edutainment para dinamizar el trabajo diario de sus equipos. Es lo que llamamos gamificación en la empresa.
Mucho más que una moda, este enfoque contribuye a reforzar la cohesión de los equipos, a hacer más fluido el intercambio de información y a consolidar el sentimiento de pertenencia a la organización. Incluso puede convertirse en una auténtica palanca para impulsar su marca de empleador u optimizar su proceso de contratación.
Si te enfrentas a estos retos en tu plantilla, esta completa guía sobre gamificación en la empresa te dará todas las claves para entender cómo funciona, sus beneficios y cómo integrar eficazmente en tu estrategia de RRHH.
¿Qué es la gamificación en la empresa?
La gamificación empresarial consiste en integrar mecanismos basados en juegos en contextos profesionales no basados en juegos. El objetivo de esta iniciativa puede ser estimular el compromiso, la motivación o incluso la adhesión a la cultura de la organización.
En la práctica, esto significa transponer elementos como retos, un sistema de puntos, clasificaciones y recompensas en un entorno de trabajo. Puede tratarse de un curso de formación, una campaña de comunicación interna o un proceso de contratación.
¿De dónde viene la gamificación en la empresa?
El término «gamificación» apareció por primera vez a principios de la década de 2000, pero el concepto despegó realmente a partir de 2010, impulsado por el auge de las interfaces digitales e interactivas. Inicialmente utilizado en marketing y fidelización de clientes, el principio encontró rápidamente un terreno fértil en los negocios, en particular en RRHH y áreas de gestión.
La gamificación también se inscribe en el movimiento hacia los juegos educativos, un enfoque que valoriza el aprendizaje a través del juego. Se basa, en particular, en la dinámica de los objetivos, la progresión y el placer de interactuar con el material didáctico y con otros alumnos.
En la actualidad, la gamificación se utiliza en diversos contextos profesionales. Puede abarcar desde competiciones corporativas hasta formación, programas de comunicación corporativa y retos QVT.
Entre las empresas que adoptaron la gamificación en una fase temprana, Cisco suele citarse como ejemplo. Ya en 2011, la empresa estadounidense introdujo un programa de formación gamificado basado en las redes sociales. En concreto, la ruta de formación incluía un sistema de niveles, insignias y tablas de clasificación para animar a los empleados a desarrollar sus habilidades.
Otro ejemplo llamativo: Google utilizó la gamificación para animar a sus empleados a elegir las opciones de viaje más económicas convirtiendo el ahorro conseguido en puntos y recompensas, un mecanismo sencillo pero eficaz para incentivar nuevos comportamientos.
6 aplicaciones concretas de la gamificación en la empresa
La gamificación empresarial puede aplicarse a muchas palancas de RRHH y de gestión, con beneficios concretos y medibles. Desde el reclutamiento hasta la creación de equipos y la comunicación interna, todos los temas pueden abordarse con mecanismos de gamificación específicos, como competiciones de empresa o retos QVT.
He aquí un resumen de las principales aplicaciones concretas de la gamificación en la empresa.
1. Reclutamiento: identificar el talento de forma diferente
En un mercado laboral reñido, las empresas necesitan desmarcarse del resto para atraer a los perfiles adecuados. La gamificación aplicada a la contratación permite crear una experiencia atractiva desde las primeras interacciones, al tiempo que se potencian las habilidades blandas.
Por ejemplo, los reclutadores pueden gamificar el reclutamiento en cada fase:
- Fase 1: Detección del talento – Lanzar un juego de competición en sus redes sociales o a través de una asociación escolar, en forma de concurso interactivo o juego de velocidad basado en torno a sus líneas de negocio o cultura corporativa.
- Fase 2: Cualificación divertida – Integre un juego serio o un juego de simulación de situaciones para evaluar competencias clave (gestión de proyectos, creatividad, toma de decisiones).
- Fase 3: Selección colaborativa – Utilice un sistema de puntuación o clasificación para visualizar los mejores perfiles y fomentar debates internos en torno a su potencial.
Ejemplo: Las Fuerzas Aéreas británicas crearon el juego «RAF Mission«. Esta simulación inmersiva permitía a los candidatos proyectarse en diferentes papeles operativos y poner a prueba sus reflejos y habilidades. Una estrategia que dio sus frutos, aumentando la conversión de visitantes en candidatos.
2. Onboarding: facilitar la integración de los recién llegados
Las primeras semanas son decisivas para un nuevo empleado. La gamificación del proceso de incorporación ayuda a que la experiencia sea más interactiva, al tiempo que favorece la retención de información y la integración cultural.
Las empresas pueden crear un juego del tipo «busca del tesoro» o un curso interactivo. Los nuevos reclutas tienen que validar misiones para descubrir servicios, herramientas o colegas clave. Al añadir una barra de progreso visual, los talentos podrán seguir sus progresos más fácilmente y los equipos de RRHH podrán apoyarles de forma específica a medida que se integran.
Ejemplo: Deloitte ha introducido un sistema de gamificación en su itinerario de iniciación, especialmente en sus cursos de formación en línea. Por ejemplo, la organización ha añadido insignias y clasificaciones para motivar la finalización de los módulos.
3. Formación: aprender divirtiéndose
Edutainment transforma el aprendizaje en una experiencia atractiva. En las empresas, esto permite transmitir conocimientos de forma más eficaz y estimular la participación de los alumnos.
Por ejemplo, las organizaciones pueden desplegar un cuestionario cronometrado (Trivial) o un juego basado en misiones con retroalimentación instantánea y un sistema de puntos. Estas mecánicas fomentan la memorización activa y hacen más transparente el seguimiento de los progresos.
Ejemplo: DPD, a través de su plataforma My DPD for Business, desplegó una campaña interna dirigida a sus empleados para ayudarles a descubrir la nueva área de clientes expedidores. Gracias a un divertido Quiz diseñado para poner a prueba sus conocimientos, la operación generó un fuerte compromiso interno, demostrando la eficacia de la gamificación para apoyar el cambio y fomentar la apropiación de nuevas herramientas.


4. Compromiso de los empleados: motivar jugando
Motivar a sus equipos a diario, valorar su esfuerzo y reforzar el sentimiento de pertenencia son pilares del rendimiento colectivo. La gamificación permite crear rituales para impulsar el compromiso de los empleados.
Una buena forma de implicar a la gente a través de los juegos es ofrecer competiciones internas periódicas en torno a objetivos comerciales, de innovación o de colaboración. Las clasificaciones semanales y las insignias de reconocimiento crean una competencia sana entre los equipos y refuerzan la dinámica de compromiso.
Ejemplo: We are Lidl, la marca empleadora de la cadena, puso en marcha una operación para implicar a sus empleados en torno al programa Next Level, que combina formación en ventas, rendimiento, RSC y cultura corporativa. Gracias a la mecánica Match 3 y a su clasificación final, el juego consiguió movilizar a los equipos creando una dinámica competitiva y motivadora. Este enfoque lúdico reforzó su compromiso al tiempo que anclaba los valores de Lidl en el corazón de la experiencia.


5. Comunicación corporativa: reforzar la comprensión de los problemas internos
Las iniciativas de comunicación corporativa se perciben a veces como verticalistas (pensadas por la dirección y no siempre adaptadas a los equipos) o poco cautivadoras. Añadir un juego a la mezcla anima a la gente a apropiarse de los mensajes y estimula la participación del equipo.
Por ejemplo, los empleadores pueden ofrecer un cuestionario de opción múltiple con narración visual para presentar a los empleados su política de RSC o una nueva estrategia corporativa. Los juegos basados en escenarios permiten a los empleados sumergirse por completo en temas internos y mejorar la comprensión de los retos estratégicos de la organización.
Ejemplo: Un año después del lanzamiento de su plan estratégico Connexion 2026, DPD quiso movilizar a sus empleados en torno a las cuestiones de RSE ofreciéndoles la posibilidad de poner a prueba sus conocimientos sobre las distintas acciones emprendidas en este marco. A través de una campaña interna de juegos, la empresa consiguió combinar educación y compromiso, con un alto nivel de participación de los equipos, prueba de su interés por los valores promovidos por el programa.


6. Dirigir equipos : QWL, salud y solidaridad
Los retos son un formato cada vez más popular en el lugar de trabajo. Ya sean de solidaridad o de salud, ayudan a mejorar la calidad de vida en el trabajo, fomentan comportamientos virtuosos y crean oportunidades para compartir.
Un reto conectado, por ejemplo, puede animar a los empleados a adoptar un estilo de vida más activo. La empresa puede instalar un dispositivo para contar los pasos, invitar a los equipos a realizar acciones solidarias o participar en concursos de bienestar.
Ejemplo: Adictiz, por ejemplo, organizó un desafío interno de QWL para fomentar la adopción de vasos reutilizables. Optamos por la mecánica Customizer, un juego interactivo que invitaba a los participantes a personalizar el objeto con el elemento visual que quisieran para potenciar su uso.

Los beneficios de la gamificación para las empresas
Adoptar la gamificación en la empresa no es sólo «divertir» el día a día de los equipos. Es, sobre todo, una palanca estratégica para crear un entorno de trabajo atractivo e impulsar el rendimiento colectivo de la organización.
Aquí desciframos los principales beneficios del juego en la empresa, respaldando con evidencias.
1. Un entorno de trabajo más atractivo
Según Gallup, sólo el 21% de los empleados en Europa dicen estar comprometidos en el trabajo. Sin embargo, un entorno lúdico mejora el bienestar a diario y, de rebote, el atractivo de la empresa.
Introducir mecánicas de juego en el lugar de trabajo transforma las rutinas profesionales en experiencias más atractivas y motivadoras. Esto fomenta un clima más positivo y una cultura corporativa más dinámica.
2. Mayor compromiso de los empleados
Los juegos implican, movilizan y potencian. La gamificación bien pensada da sentido a los objetivos al tiempo que hace más motivador el camino hacia su consecución.
Un estudio de TalentLMS demuestra que el 89% de los empleados se sienten más productivos y motivados cuando su trabajo está gamificado. Para ilustrar esta estadística, podemos citar el ejemplo de Microsoft. El gigante tecnológico incorporó un sistema de juego para animar a sus empleados a probar las versiones beta del software. Esto ha permitido corregir miles de errores gracias a la participación voluntaria y masiva de los equipos.
3. Fortalecimiento de la cohesión del equipo
Jugar en casa favorece la dinámica de grupo, el apoyo mutuo y los intercambios informales. Cuando un desafío QVT es colectivo, refuerza la solidaridad entre los servicios y las generaciones.
Un estudio publicado en el Journal of Business and Psychology sugiere que los juegos de team building pueden mejorar la eficacia de la colaboración en un 50%.
4. Aumento de la productividad
Los juegos permiten transformar los objetivos de rendimiento en retos motivadores. La competición de juegos corporativos, con un sistema de recompensas bien diseñado, puede animar a las personas a superar sus objetivos manteniendo una dinámica positiva.
Según un estudio realizado por Deloitte, el 83% de las empresas que han adoptado soluciones de gamificación han visto un aumento significativo de la implicación de sus equipos y una productividad un 17% mayor.
5. Mejor retención del talento
Cuando los empleados encuentran sentido y placer en su trabajo, están naturalmente más inclinados a quedarse. La gamificación en las empresas, al proporcionar reconocimiento y agradecimiento, es un factor de retención.
Un reciente estudio realizado en una empresa tecnológica demuestra que establecer un sistema de puntos e insignias para premiar las habilidades adquiridas puede suponer una reducción del 50% en la rotación de personal.
6. Una imagen de marca dinámica, tanto interna como externamente
Una empresa que es innovadora en sus prácticas internas, en particular a través de concursos internos o eventos lúdicos, también destaca de cara al exterior. Esto alimenta positivamente la marca empleador, pero también la percepción de la empresa por parte de sus clientes y socios.
El grupo L’Oréal, por ejemplo, creó el juego «Brandstorm«, un desafío internacional dirigido a estudiantes, pero también a sus empleados. Esta iniciativa contribuyó a potenciar la cultura de innovación de la empresa y atraer talento, al tiempo que unía a los equipos.
Tutorial: cómo empezar con la gamificación en la empresa en 6 pasos clave
Terminemos con una guía paso a paso para estructurar eficazmente su enfoque de gamificación corporativa, al tiempo que garantiza su adopción e impacto.
1. Realizar un diagnóstico preciso de RRHH
En primer lugar, es esencial identificar los verdaderos problemas internos: falta de compromiso, rotación, falta de cohesión, dificultades en la incorporación o mala comunicación interna.
La realización de encuestas anónimas, talleres o entrevistas puede ayudar a comprender mejor las expectativas de los empleados. El análisis de la experiencia actual de los empleados también puede cotejarse con puntos de referencia de empresas que ya han incorporado palancas de gamificación. Esto nos permitirá construir una estrategia de gamificación específica y eficaz.
2. Elegir las herramientas adecuadas
Una plataforma de gamificación dedicada permite diseñar concursos internos a medida, distribuirlos a través de varios canales (correo electrónico, intranet, código QR, etc.) y supervisar el rendimiento en tiempo real. La automatización técnica que ofrece este tipo de solución deja más espacio para el pensamiento estratégico y la ejecución de las campañas.
3. Seleccionar la mecánica adecuada
La elección del formato debe responder directamente a los objetivos identificados. Un juego con etapas puede estructurar el onboarding, un test con puntuación favorece la asimilación de los contenidos formativos y un juego colaborativo puede reforzar la cohesión del equipo.
Otros formatos como el reto QVT o una competición con ranking también son pertinentes para potenciar los momentos destacados. Una mecánica bien pensada maximiza el compromiso de los empleados y la memorabilidad del mensaje.
4. Comunicación cuidadosa en torno al juego
El éxito de una operación lúdica depende en gran medida de cómo se presente. Una comunicación clara y atractiva, antes, durante y después de la activación, ayuda a generar interés y garantizar una fuerte participación. Teaser, seguimientos, recompensas, valoración de los resultados: cada etapa debe integrarse en la estrategia global de comunicación corporativa.
5. Gestión de la experiencia
La animación humana del dispositivo desempeña un papel clave a lo largo del tiempo. Es importante mantener un vínculo regular con los participantes, para animarles, valorar sus esfuerzos o relanzar los equipos menos activos. Esta cercanía refuerza la implicación y ayuda a mantener una dinámica colectiva durante todo el juego.
6. Medir y aprender
Una vez finalizada la activación, el análisis de los datos (índices de participación, tasas de finalización, progresión de la puntuación, comentarios cualitativos) permite evaluar el impacto concreto de la gamificación en los equipos. Esta información se utiliza para ajustar la mecánica, mejorar el contenido y perfeccionar la estrategia de futuras campañas internas.
Conclusión
La gamificación corporativa es, por tanto, una poderosa palanca para optimizar sus procesos de RRHH y ofrecer a sus equipos un entorno de trabajo saludable y satisfactorio. El éxito de un proyecto de gamificación corporativa depende tanto de la estrategia previa como de la ejecución.
Con las herramientas y el apoyo adecuados, puede crear experiencias de gamificación motivadoras y de gran impacto para sus equipos. Descubra nuestras mecánicas interactivas y aumente su rendimiento con la gamificación.